La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
O SS. Trinidad, para tu mayor gloria y para nuestra edificación, te pedimos que glorifiques a tu siervo Rafael, que con humildad y caridad guió a muchas almas por los caminos de tu amor. Si tu glorificación es conforme a tu santa voluntad, concédenos la gracia que te pedimos. Amén.
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.