“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".
«Mi querida María, (...) estoy seguro que tú también pasaste el mes de mayo en los macizos de flores de las virtudes marianas, perfumada por el olor especial de mayo, intenso, punzante y profundo y ahora nutrida y rehecha por ellas se ha convertido en la reina de la vida religiosa. Con Jesús Rey no se puede vivir si no es Reina; con Jesús Rey Triunfante, las conquistadas por el mundo o por el propio amor son feas sombras oscuras que lo deshonran, sobre todo si esas sombras son las que Él ha llamado como Esposas. (...) ¿Recuerdas el pacto hecho en el Oratorio? ¡Sed todos, siempre, eternamente de Jesús! (...) Orad siempre por mí y por el Oratorio. Te bendigo"
“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".