«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".
Padre todopoderoso y eterno, que por tu Espíritu llamaste al Siervo de Dios Giuseppe Lazzati a salvaguardar y llevar a plenitud, en la inteligencia de la fe y en la caridad, la consagración bautismal en un seguimiento total de Jesucristo Rey, concede que su compromiso en el apostolado, en el servicio educativo y cultural, revele a los fieles laicos la belleza de su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo, y para que el reconocimiento de sus singulares virtudes lo señale como modelo a los jóvenes generaciones a las que dedicó las mejores energías, concédenos el don de verlo pronto contado entre los Bienaventurados del Cielo. Amén
«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".