La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
Dios misericordioso, que en tu corazón Diego, sacerdote, hemos dejado claro ejemplo de amor a Jesucristo ya la Iglesia, trabajando sin descanso por la santificación de nuestras almas: te pedimos que, si es tu voluntad, seas reconocido antes el mundo sobre la santidad y concédeme por tu intercesión el favor que tanto espero de tu mano proveedora. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.