“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".
Era un personaje: apasionante, con la alegría y la lealtad de la amistad, de sus compañeros y de la asociación; gobernante del entorno familiar; humilde pero decidido obrero de Cristo. Después de haber dado todo a sus Aspirantes, le quedaba vida. También se sirvió de eso para conquistar al Señor en la eternidad.
“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".