La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
"Formado en una vida cristiana profunda y auténtica, el honorable Mattarella sabía que para quien ama a Cristo nada puede separarlo de él... La comunión con Cristo se convirtió en presupuesto y exigencia de la plena solidaridad y comunión con los hombres y fue el secreto de esa tan notable capacidad de comunicar, de dialogar, de entendernos siempre en un nivel de corrección y lealtad".
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.