La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
Muchos dones se entrelazaban, desde el amor a Jesús hasta el amor a la teología, desde el amor a la Iglesia hasta una libertad de juicio que podía incluso asombrar a quienes lo escuchaban, y sobre todo desde el rigor científico hasta una humanidad profunda y gozosa. Hoy veo en él a uno de los sacerdotes más fieles y más apegados al obispo que he conocido.
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.