La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
Oh, Dios, que otorgásteis a vuestra sierva Josefina Vilaseca un gran amor a Vós y el coraje para defender su pureza con el sacrificio de la propia vida, concédenos, por su intercesión, la gracia que os pedimos y, si ha de ser para gloria Vuestra y el bien de las almas, previa beatificación. Os lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.