“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".
«El primer objetivo debe ser la formación personal, tanto más necesaria si se piensa en el período que atravesamos, en cuáles serán las necesidades y oportunidades de la posguerra en las que los católicos tendremos que hacer oír nuestra voz si no querer perecer. Segundo fin, que debe ayudar y acompañar al primero, el apostolado tanto en el campo más cercano a nosotros, el estudiantil, como en los demás campos que se nos ofrecerán”.
“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".