La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
Santísima Trinidad, te damos gracias por habernos dado a tu fiel Siervo Antonio Lombardi, hombre culto, entregado a la actividad social con espíritu de caridad cristiana. Para que tu gloria sea cada vez más reconocida y la iglesia brille con un nuevo ejemplo de santidad, beatifica también a este hijo tuyo en la tierra. Siguiendo su ejemplo, que nuestra fe sea rica en buenas obras y testimonio de la trascendencia divina. Que su sed de verdad se convierta también en la nuestra para conoceros y amaros mejor. Encomendamos a su intercesión nuestras humildes peticiones... seguros de ser concedidas. Escucha nuestra oración que te dirigimos acompañados de María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. Amén.
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.