La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
El buen cristiano es siempre optimista.
Esta afirmación dice mucho de Mario Ferdinandi, cuya biografía nos ayuda a comprender las diferentes etapas de su vida, su incansable actividad en la Acción Católica, su valiente compromiso con la profesión de magistrado.
Su testimonio invita a los jóvenes a un nuevo impulso en su experiencia cristiana. Un testimonio heroico en fidelidad al ideal de vida cristiana y evangélica, que revela la belleza de vivir en santidad cada momento de la vida cotidiana, incluso el más simple: trabajar, servir a los últimos, convivir con los amigos, enamorarse y hacer planes. .
La historia humana de Fernando testimonia cómo la formación cristiana recibida en la Iglesia, en la comunidad, en las asociaciones católicas, puede constituir una importante ayuda a la maduración humana, además de cristiana.
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.