Nacida en Orune, provincia de Nuoro, el 3 de marzo de 1912, Michela, tras una juventud despreocupada y sin preocupaciones, encontró al Señor y su vida cambió por completo. A través de la oración profunda y el compromiso parroquial, maduró en su corazón una entrega total: ingresó en el Monasterio Trapense de Grottaferrata en agosto de 1933. La enfermedad de su compañera María Gabriella Sagheddu y el ejemplo de Santa Teresita del Niño Jesús abrieron su corazón para pedir a Dios el mismo terrible sufrimiento, para ofrecerse como sacrificio vivo con la certeza de la fe en el encuentro final con el Amado, que tuvo lugar el 23 de julio de 1939: tenía veintisiete años.
del libro Madre Michela Dui: Una vida para los sacerdotes