«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".
Andrea Bordino recibió su primera comunión a los siete años y la confirmación a los trece. Terminado el ciclo de la escuela primaria, ayuda a su padre en las labores del campo, pasa su adolescencia entre la parroquia y el trabajo, se forma en el cristianismo.
El vicepárroco de Castellinaldo, dadas sus excelentes cualidades y disponibilidad, lo nombró a los diecinueve años presidente de la Acción Católica de la parroquia. A la edad de veinte años, Andrea fue reclutado entre los artilleros alpinos destinados al frente ruso. Andrea, junto con su hermano Risbaldo, fue hecho prisionero el 26 de enero de 1943. En esta situación no se preocupó de sí mismo, sino de los demás, cuidando a las personas con enfermedades infecciosas y agonizantes. Así maduró su vocación religiosa.
En octubre de 1945 los dos hermanos regresaron a Italia y Andrea sintió que quería dedicarse a las personas afectadas por la enfermedad y el dolor. El 23 de julio de 1946 llamó a la puerta de Cottolengo en Turín y se convirtió en hermano Luigi della Consolata. Sus días los pasa en la oración y el servicio a los enfermos: es el enfermero más solicitado por médicos y pacientes, tanto por su capacidad profesional como por su compromiso humano y apostólico. Con sólo cincuenta y cinco años se diagnosticó la leucemia que le aquejaba. Murió el 27 de agosto de 1977.
Declarado venerable el 12 de abril de 2003, fue beatificado solemnemente en Turín el 2 de mayo de 2015.
«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".