Nacido en Caltagirone el 10 de diciembre de 1896, penúltimo de una numerosa familia de artesanos, se educó en la escuela del Padre G. Sagone y en el club juvenil salesiano "Don Bosco". Luchó en la Primera Guerra Mundial, durante la cual fue hecho prisionero y condecorado por su valor. Se licenció en Literatura en 1920 y fue uno de los primeros militantes del PPI (Partido Comunista Italiano). En 1922, fue presidente de la recién formada Sociedad Diocesana de la Juventud Católica. En 1924, se casó con Tanina Colaleo, con quien tuvo diez hijos. Se dedicó con pasión y rigor a la enseñanza de los clásicos en Piazza Armerina, donde colaboró con el obispo Sturzo y fundó la primera Conferencia de San Vicente, y en el Instituto B. Secusio de Caltagirone. Terciario franciscano, presidente de la Unión de Hombres de AC (1926-33) y del GIAC (1933-44), defendió con valentía la plena libertad de acción educativa de AC durante la sombría época del régimen fascista. Fue uno de los organizadores del Primer Congreso Catequético Diocesano de 1936 y del Tercer Congreso Eucarístico Regional de 1937, eventos que no agradaron a los líderes locales, quienes los vieron como un desafío al régimen. Debido a sus conocidas opiniones antifascistas, fue vigilado y amenazado con el despido por negarse obstinadamente a poseer el carné de miembro del Partido Nacional Fascista, exhibir su insignia de AC en público y vestir el uniforme de oficial del Ejército Real durante los desfiles del régimen, negándose a usar la odiada camisa negra. En 1942, por recomendación del obispo Capizzi, fue nombrado Caballero de la Orden de San Silvestre por Pío XII. En 1946-47, fue presidente del consejo diocesano de la AC. En la inmediata posguerra, fue uno de los impulsores del grupo "Croce di Costantino", del que también fue director, y fue conocido por su ingenio vivaz y mordaz. En 1947-48, fue secretario de la primera sección de la DC en Caltagirone y candidato a la Cámara de Diputados en 1948. Fue administrador municipal en Caltagirone y presidente del grupo del partido en el consejo. En las duras batallas políticas y administrativas de aquellos años, destacó por su intransigencia moral, que lo llevó a denunciar abusos e ilegalidades. En las décadas de 1960 y 70, fue presidente de los Comités Cívicos, participando en diversas campañas para la moralización de la vida pública y la defensa de los principios cristianos. Murió en Caltagirone el 11 de octubre de 1981. En su tumba está grabado el dicho paulino que le era muy querido: “Bonum certamen certavi, cursum consummavi, fidem servavi” (2 Tim 4,7).
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