La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
“Todos estos hermanos, perseverando en su consagración a Dios y en su entrega al servicio de los enfermos y en la fidelidad a los valores del carisma y de la misión hospitalaria que practicaban, dieron su vida por la fe y como prueba suprema de amor. Su martirio sigue las huellas de Cristo, misericordioso y buen samaritano, tan cercano al hombre que sufre al dar su vida por la salvación del género humano».
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.