«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".
«No menos edificante fue el testimonio de los demás mártires, como el del joven Francisco Aleu, de veintidós años, químico de profesión y miembro de Acción Católica, que, consciente de la gravedad del momento, no quiso esconderse, sino ofrecer su juventud en sacrificio de amor a Dios y a los hermanos, dejándonos tres cartas, ejemplo de fortaleza, generosidad, serenidad y alegría, escritas momentos antes de su muerte a sus hermanas, a su director espiritual y a su prometida. ¡Cuántos ejemplos de serenidad y esperanza cristianas!»
«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".