La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
“En los procesos de beatificación y canonización se toman en consideración los signos de heroísmo en el ejercicio de las virtudes, el sacrificio de la vida en el martirio y también los casos en que se ofrece la vida por los demás, mantenida hasta la muerte. Esta donación expresa una imitación ejemplar de Cristo, y es digna de la admiración de los fieles. Recordemos, por ejemplo, a la beata María Gabriela Sagheddu, que ofreció su vida por la unidad de los cristianos".
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.