La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
Oh Santísima Trinidad, que pones a tu lado a tus santos como modelos y amigos, reconocemos en la beata Lucía un ejemplo de mujer consagrada que vivió todo por amor, haciendo de su existencia un holocausto de caridad para tu gloria, ofreciéndose como víctima, en particular, por el bien de todos aquellos que rechazan la gracia y por la santificación de los sacerdotes. Que aprendamos, siguiendo su ejemplo, a tener la mirada fija en Dios, fuente de luz y de bondad, y a sacar de la Eucaristía la capacidad de trabajo responsable y de entrega silenciosa a los pobres y necesitados. Amén.
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.