“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".
Oh Santísima Trinidad, que pones a tu lado a tus santos como modelos y amigos, reconocemos en la beata Lucía un ejemplo de mujer consagrada que vivió todo por amor, haciendo de su existencia un holocausto de caridad para tu gloria, ofreciéndose como víctima, en particular, por el bien de todos aquellos que rechazan la gracia y por la santificación de los sacerdotes. Que aprendamos, siguiendo su ejemplo, a tener la mirada fija en Dios, fuente de luz y de bondad, y a sacar de la Eucaristía la capacidad de trabajo responsable y de entrega silenciosa a los pobres y necesitados. Amén.
“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".