SOBRE LA LLAMADA A LA SANTIDAD
EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
1. 'Gozaos y alegraos" (Mt 5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la que fuimos creados. Él quiere que seamos santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, diluida e inconsistente. De hecho, desde las primeras páginas de la Biblia, la llamada a la santidad está presente de diversas maneras. Así lo propuso el Señor a Abrahán: "Camina delante de mí y sé irreprensible" (Gen 17,1).
2. No debemos esperar aquí un tratado sobre la santidad, con tantas definiciones y distinciones que puedan enriquecer este importante tema, ni con los análisis que se puedan hacer sobre los medios de santificación. Mi humilde objetivo es hacer resonar el llamado a la santidad, tratando de encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque el Señor nos ha elegido a cada uno de nosotros "para ser santos e inmaculados ante él en la caridad" (Ef 1,4).