La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
«Mi querida María, (...) estoy seguro que tú también pasaste el mes de mayo en los macizos de flores de las virtudes marianas, perfumada por el olor especial de mayo, intenso, punzante y profundo y ahora nutrida y rehecha por ellas se ha convertido en la reina de la vida religiosa. Con Jesús Rey no se puede vivir si no es Reina; con Jesús Rey Triunfante, las conquistadas por el mundo o por el propio amor son feas sombras oscuras que lo deshonran, sobre todo si esas sombras son las que Él ha llamado como Esposas. (...) ¿Recuerdas el pacto hecho en el Oratorio? ¡Sed todos, siempre, eternamente de Jesús! (...) Orad siempre por mí y por el Oratorio. Te bendigo"
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.