La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
Oh Dios Padre nuestro, fuente de todo bien, tú has dado a tu Sierva Madre Fernanda Riva un profundo espíritu de caridad y humildad y la has llamado a ser educadora de la juventud y testigo creíble de entrega gozosa a sus hermanos y hermanas. . Dígnate glorificarla, concediéndonos las gracias que te pedimos por su intercesión. Amén Gloria al Padre....
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.