«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".
Hoy más que ayer se necesitan auténticas figuras cristianas laicas que, en el cumplimiento de las responsabilidades propias del propio estado, se comprometan vocacionalmente en la difusión del Evangelio, para hacer resonar explícitamente sus razones superiores; reivindicar la determinación irreductible a favor del hombre e impregnar de Evangelio las diversas expresiones culturales, las manifestaciones de las costumbres, la mentalidad actual.
«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".