La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
"Te pido, oh Jesús, único gozo de la oración, amarte en la oración, amarte en el sufrimiento, amarte en el silencio. Amarte siempre cuando seré olvidado y despreciado por todos. Te pido, Oh Jesús, por la gracia de la oración, la gracia de un profundo silencio interior, la gracia de sufrir cuando sufres por mis pecados, por todos los pecados"
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.