La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
Señor Dios nuestro, recordando a tu sierva Elisa Miceli, ardiente de amor por ti y por los hermanos, te damos gracias por su caridad y por tu celo en la difusión de tu mensaje evangélico. Renuévanos en la fe y en la caridad Y concédenos, a su ejemplo, vivir la comunión con sencillez y humildad, guiados por el espíritu de Cristo bendito por los siglos de los siglos. Amén. Pater, Ave y Gloria.
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.