La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
«El pensamiento que más me ha tocado es este: Dios está en mí, soy un tabernáculo viviente. No debería ser difícil para mí vivir en unión con Dios, esto significa vivir una vida interior... Soy feliz de existir: soy feliz con todo lo que me rodea porque en todas las cosas veo un don de Dios. la paz del corazón que me inunda y me invade viene de la posesión de Jesús".
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.