«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".
«Cabe recordar que san Ricardo inició su camino de santificación en el contexto de la intensa espiritualidad de los laicos, propuesta por la Acción Católica. Por eso, tanto adolescente como joven estudiante y profesional, se comprometió en la obra de formación con la ayuda de una esmerada dirección espiritual, haciendo de los ejercicios espirituales su fuerte empeño, y sacando de la piedad eucarística la energía necesaria para continuar a pesar de las dificultades. Sobre todo, profundizó mucho el mensaje de la caridad evangélica a la luz de la meditación y la oración, pasando intensos momentos de contemplación junto a la Eucaristía, y luego dedicándose, con una sensibilidad particularmente aguda, al sufrimiento en todas las circunstancias”.
«No digamos que hoy es más difícil;
es diferente. Más bien aprendamos
por los santos que nos han precedido
y se enfrentaron a las dificultades
característica de su época".