La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.
«"Hombre de Dios, propón... a la justicia" (1Tm 6,11). El martirologio de Valencia, desde su ciudad natal de Manises, se enriquece también con el beato Vicente Vilar David, que coronó su vida con el martirio dedicándose totalmente a Dios, al prójimo y a la promoción de la justicia en el mundo del trabajo, especialmente en la Escuela de Cerámica y en el Patronato de Acción Social. La oración y una gran devoción a la Eucaristía alimentaron toda su vida, tanto que su obra llevó la impronta de la presencia de Dios.El matrimonio, el ejercicio de la profesión, las actividades propias de los seglares, son caminos que conducen a la santidad. si se viven con sinceridad y entrega evangélica, como exige el bautismo».
La historia de su Asociación
se compone de muchos “santos de al lado” – ¡muchos! –,
y es una historia que debe continuar:
la santidad es un patrimonio que hay que custodiar y una vocación que hay que acoger.