“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".
“Si hay un signo inmediato de reconocimiento a Sor María Rosa es seguramente la sonrisa que se convirtió en la primera caridad hacia quienes convivían con ella, pero que también se tradujo en gestos humanos muy humildes y fuertes de escucha, paciencia, servicio que le pedían. ella por un altísimo precio de abnegación y entrega: "Mi corazón está bajo presión aunque sea feliz, muy, muy, muy feliz; Comencé mi vida de sanación llorando pero pedí al Buen Dios que la terminara cantando sus misericordias". (...) La Beata María Rosa, colocada por la Iglesia en el candelero, nos invita a la esperanza y a no dejarnos clavar por nuestras limitaciones y faltas, porque Dios no deja nada inconcluso.Oremos también nosotros, como ella oró por sí misma: "Que Jesús el Señor actúe en mí para edificar sobre los escombros de mi miseria, esa obra maestra que Él se ha propuesto desde la Eternidad". .de perfección evangélica, obra maestra de la propia santificación".
“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".