“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".
Dios todopoderoso, en tu santa providencia llamaste al digno Anton Durcovici para ser ministro de tu altar y le diste la gracia de guiar a muchos seminaristas al sacerdocio con prudencia y con el ejemplo de una vida santa, y como obispos de Iasi a fortalecer al rebaño en los años difíciles de la persecución, mediante la firmeza de su fe. Lo elegiste para ser un pastor que da su vida por sus ovejas. Te pedimos, por intercesión de la Madre de Dios, la Virgen María, a quien consagró toda la diócesis, que la santidad y la constancia de su martirio brille siempre ante nosotros en la Iglesia, para que pronto sea beatificado, por el honor de toda la Iglesia y para la bendición del pueblo rumano. Por Cristo nuestro Señor. Amén
“El mejor regalo que puedes dar
a la Iglesia y al mundo es la santidad".